Tachinidae

Familia de dípteros (moscas) muy grande y muy diversa. Son moscas de aspecto general peludo, con cerdas fuertes en todo el cuerpo y que, en general, tienen bastante importancia taxonómica; poseen un subescutelo bastante desarrollado (salvo en un género, Litophasia), lo que hace que el escutelo parezca algo hinchado o levantado, caliptras bien desarrolladas y en general pegadas al escutelo, y con presencia de setas en la hipopleura, característica que solo se puede ver de perfil y con las alas levantadas; por tanto, a simple vista distinguiremos los miembros de esta familia por ser moscas bastante peludas, con caliptras bien visibles, escutelo prominente  y además, muchas de ellas presentan una curvatura en la vena M del ala, que la hace tender hacia R4+5. La forma en la que estas dos venas se unen tiene también gran importancia taxonómica dentro del grupo. Es importante sin embargo recordar que estas últimas son características generales, y que, dada la variabilidad morfológica de esta familia, hay especies practicamente sin pelo y con la celda formada por la vena M y R4+5 (r4+5) completamente abierta.

Tachina sp. en ella se aprecia bajo el escutelo (flecha de arriba) el subescutelo bien desarrollado.

La larva de esta familia es, en casi todos los casos que se conocen, parásita de otros grupos de insectos, principalmente mariposas nocturnas, lo que hace que en muchos casos constituyan vectores de control para algunas plagas, como puede ser la procesionaria del pino, parasitada por, al menos, tres géneros de taquínidos.

Algunas de las formas en las que la vena media (M) se acerca a la radial 4+5 (R4+5) en Tachinidae. También se señalan las caliptras, que se ven debajo de las alas en los dos primeros casos.
En la foto se aprecian los pelos en la hipopleura, característicos del grupo.

Existen más de 8500 especies de taquínidos en todo el mundo, organizados en unos 1500 géneros. En la península habitan más de 210 géneros de esta familia, aunque todos los años se describen nuevas especies, y se cita la presencia de generos nuevos. Esto puede ser debido a la falta de estudios generales en la península a lo largo sel siglo pasado  y la gran abundancia de zonas sin prospectar. Esta situación se ha revertido algo a lo largo de este siglo, con la aparición de la fotografía digital y las plataformas de identificación de especies a partir de fotografías, como Biodiversidad Virtual, que ponen de manifiento en muchísimos casos la presencia de especies en territorios en los que no estaban citadas, haciendo que la prospecciones posteriores sean mucho más eficientes.

Existen muchas características en este grupo que son importantes respecto a su taxonomía interna, pero hay algunos de importancia capital. Para poder maximizar las posibilidades de identificación cuando fotografiamos un taquínido (o lo que creemos que es un taquínido), debemos realizar al menos tres tomas; una dorsal, en la que se aprecie la venación de las alas y la distribución de setas (pelos) torácicas, otra fronto lateral, en la que se aprecien bien las zonas frontoorbital y parafacial de la cabeza, con todas sus setas y por último, una completamente lateral, en la que se aprecie bien la distribución de setas en el abdomen y en las patas, las estructuras de la antena, y si hay suerte el aparato bucal, principalmente los palpos.