Leguminosae

Las leguminosas son plantas muy comunes en nuestro campo. Entre ellas se encuentran muchas de uso alimenticio, como los guisantes, los altramuces, las judías, los garbanzos, la soja, etc., etc., …. Aquí aparecerán sus versiones silvestres, entre otras. Son hierbas o matas, rara vez arbustos o pequeños árboles; hojas pinnaticompuestas o palmaticompuestas, rara vez simples; flores pentámeras, zigomorfas (habitualmente), hermafroditas; sépalos generalmente soldados; pétalos libres, imbricados, el superior (estandarte) cubriendo a los dos laterales (alas) y éstas a los dos inferiores que se sueldan parcialmente formando una quilla, lo que da un aspecto muy característico a las flores de esta familia. Androceo generalmente con diez estambres con filamentos soldados, rara vez libres.

El fruto es en forma de legumbre, formando las típicas «vainas» propias de los miembros de esta familia que se cultivan para alimentación; dehiscente o indehiscente y a veces con marcadas ceñiduras entre las semillas (lomento). Todas las especies fijan en el suelo el  nitrógeno atmosférico, gracias a la presencia en los nódulos de sus raíces de bacterias del género Rhizobium; esto hace que los suelos donde están sean más fértiles, permitiendo, por ejemplo, que se recuperen más rápidamente tras la siembra intensiva de otras plantas.

Económicamente son de gran importancia, no sólo por que algunas especies se cultivan masivamente para consumo humano, sino también por su cultivo como forraje para ganado, como ornamentales, para obtención de aceites y principios activos medicinales, y para recuperación de suelos.